
Los bajitos están de enhorabuena. Y no solo ellos. También aquellos que necesiten aumentar unos centímetros, a lo alto, por cuestiones de necesidad (veáse oposiciones a policía o bombero y modelos, entre otros). Lo que antes se realizaba a través de prolongaciones óseas, en una serie de operaciones que se alargaban durante 16 meses, ahora se puede realizar colocando un “mullido” implante de silicona entre la estructura ósea y el cuero cabelludo. Y listo. Dos meses más tarde, el “operado/a”, será cinco centímetros más alto.
Ante tan “revolucionario” invento, a mi se me ocurre preguntar: ¿Será que nuestros hijos saldrán con la cabeza ahuevada al adaptarse a semejante evolución?. Porque no es por nada, pero cinco centímetros más entre la frente y el pelo se tienen que notar…
Pues nada, con cinco centímetros más de flequillo se arregla, no?
A mí me parece bastante grimoso y contra natura. Yo soy bajita ¿y qué? claro que hay inconvenientes pero también ventajas y sobre todo, hay que quererse tal y como se es.
La vida es bella…