
De nuevo, un secuestro da la vuelta al mundo. En los últimos años varias historias de este tipo han sobrecogido a la población. Después del caso de Natascha Kampush (secuestrada por un vecino durante ocho años y que ya se ha ofrecido para ayudar a esta familia) y del de las hijas secuestradas por su propia madre, los medios de comunicación se hacen eco de una mujer a la que su propio progenitor, y posible padre de sus hijos, privó de libertad cuando esta tenía 18 años. La mujer, austríaca, lleva 24 años sin ver la luz del día y viviendo en un sótano que se hallaba unos metros por debajo de la residencia de la familia, lo que, unido a las constantes violaciones de su padre desde que tenía once años, hace que se encuentre en un estado deplorable.
Al parecer su madre creía que formaba parte de una secta y cuidaba a tres de sus siete hijos. El padre llevaba una doble vida que nadie podía imaginar.
El macabro suceso se descubrió cuando una de las hijas-nietas de Josef Fritzl se puso enferma y este la llevó al hospital.
Podría ser el guión de una película, pero en ocasiones la realidad supera a la ficción. Espeluznante.
Cuesta creerlo, habrá que ver cómo continúa la historia porque hay muchos interrogantes en este asunto.