En el fútbol no todo es frivolidad. Los jugadores, a los que a menudo se les juzga no solo por su juego sino que también por sus agitadas noches de marcha, también tienen su lado bueno.
Alejados de tanta juerga y desenfreno acostumbran a prestan su imagen para anunciar natillas, marcas de botas o bebidas con “bolinhas” que les aportan importantes retribuciones a sus arcas. Otras veces, su cara toma tintes solidarios para pedir a los primeros países que ayuden al tercer mundo. Esto es lo que sucedió en la “Velada de campeones”, una gala en la que se subastaron camisetas de grandes glorias futbolísticas de los años 90 para ayudar a los niños desfavorecidos. En dicha gala, que precedía a un partido benéfico organizado por las fundaciones de Popesco, Hagi y Figo, se subastaron 30 camisetas con las que se obtuvieron cerca de 500.000 euros.
La que más recaudó, 100.000 euros, era propiedad del portugués Luis Figo.

Si es que el deporte también tiene sus cosas buenas, incluso los futbolistas!